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Conectar con mi cuerpo y entender lo que necesita para sentirme mejor

La pandemia trajo un torbellino de emociones para todos, sentimientos, pensamientos, miedos, frustraciones, deseos y adicciones que surgieron o resurgieron dentro de las cuatro paredes de nuestro confinamiento. Sin embargo, en medio de la crisis pude conectar de la manera más hermosa, pura y amorosa con mi cuerpo y lo que este necesita.

La vida tan ajetreada, rápida, llena de juntas, estrés, ansiedad y tráfico puede llegar a nublar la conexión natural que tenemos con nuestro templo, volviéndose más difícil entender y escuchar lo que nuestro cuerpo nos dice. Fue así como en la quietud de mis pensamientos, al no poder salir, tuve que ir para adentro, adentro de mi ser, mis emociones y conectar de esta forma de nuevo conmigo misma, mi cuerpo y lo que necesito.

Y al hacerlo me di cuenta de todo lo que me cae mal, lo que realmente me nutre y me hace sentir maravillosa. Es muy curioso cómo pasamos la vida con padecimientos que creemos «normales» como dolores de cabeza, inflamación, malestar estomacal, estreñimiento, acné, etc. Problemas que le adjudicamos a quizás otros factores, pero que si realmente vamos hacia adentro nos damos cuenta que vienen de lo más primordial de nuestro día: la manera en la que nos alimentamos.

No soy doctora, ni nutrióloga, pero sí llevo más de la mitad de mi vida clavada en el veganismo, entendiendo qué me hace bien y qué no. No es normal tener dolores de cabeza todo el tiempo, no es normal estar inflamada todos los días, no es normal muchos de estos padecimientos con los que hemos hecho las pases y vivimos nuestro día a día.

La comida es la gasolina de esta máquina que llamamos cuerpo y es nuestra responsabilidad darle solo lo mejor y más natural para su correcto funcionamiento. Así es como comencé a tomar kombucha diario, había escuchado de sus beneficios pero realmente nunca había sido tan rigurosa en tomarla para realmente aprovecharlos.

La kombucha me cambió la percepción que tenía de muchas cosas. Claro que sus principales beneficios se hacen presentes automáticamente: te llenas de energía, te sientes mejor de la panza, ligera, feliz; pero más allá de esto lo que más me ha sorprendido es la capacidad que tiene esta bebida probiótica para realmente sacar lo mejor de mi. Automáticamente al tomarla me cambia el humor, se me llena el cuerpo de ganas de querer moverme, de explorarlo, de honrarlo con ejercicio. Mi mente se vuelve más atenta entonces, enfocada y puedo bajar en cuestión de minutos todos los pendientes que tengo, sin estar procrastinando o distrayéndome con cualquier cosa pues la kombucha me ayuda a estar más enfocada. Además he encontrado en ella el perfecto sustituto al café, el cual solía darme ansiedad, agruras, gastritis y al llegar la tarde, un bajón terrible de energía. La kombucha me ayuda a comenzar mis días libre, fresca y sintiéndome ligera.

Una vez que experimentas con esta completa sensación de bienestar, créeme cuando te digo que ya no hay vuelta atrás. Nunca querrás volver a sentirte llena de malestar por cosas que sabes que están en tus manos cambiar.

¿Ya la probaste? Haz tu pedido aquí con nosotros y comienza a disfrutar de sus beneficios.

 

 

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